Where have all the cowboys gone?

Fue un fin des emana largo y unas vacaciones tan cortas, es por eso que después 15 de “descanso” laboral y lo entrecomillo porque estuve al pendiente de cualquier imprevisto que pudiera surgir, pero el fin además de justificar los medios, estuvo lleno de platicas interesantes y momentos divertidos. Sin embargo algo que me llamó la atención fue algo que surgió platicando con Roger, mi amigo: ¿cuánto tiempo deja pasar una pareja para tener una relación abierta?

Si vivimos en una ciudad donde podemos encontrar antros abiertos todos los días, mini y supers 24 horas abiertos, restaurantes abiertos a nuevas comidas y una sociedad tapatía un poco más abierta cada día ¿por qué no pensar en relaciones abiertas a partir de cierto tiempo?

Personalmente debo decir, que soy un gay ortodoxo ¿o será que mis padres divorciados, además de pensar que sería hetero, pensaron en una relación duradera para mí?

Es un poco cierto lo que hablamos y fue que actualmente algunas parejas gays se manejan después de cierto tiempo más abiertamente hacía su exclusividad y permanencia, pero honestamente y pudiendo sonar muy a la usanza tapatía/mocha, creo que para que tener una relación abierta si en ese caso puedes tener “nada cerrado” ¿o es que acaso tratamos de imitar lo que sucede con a la amistad y así como no somos exclusivos de alguien para ser amigos queremos no ser propios de alguien? Pero entonces por qué buscamos esa media naranja?

Sé que este tipo de relación se practica un poco más dentro de las relaciones gays, pero ¿es acaso porque no creemos que alguien una sola persona nos pueda dar todo?

Sueno como un gay muy ortodoxo pero al pensar en abrir una relación simplemente debo asumir un riesgo que de por sí es difícil en un binomio, el incluir una tercera cara al polígono nos adentramos en terreno vedado ¿o acaso son alucinaciones infundadas y hasta no probar no sabremos que pasa?

I belive in you


Pablo Neruda dijo: es tan corto el amor y tan largo el olvido... y no solo el amor, también lo son el día, como en ocasiones los sueños. Y así como lo son estos elementos puedo decir que esta semana se me ha pasado con tanta incertidumbre y porque no… miedo.

Me doy cuenta que no soy el mismo de un año atrás, donde el miedo al contrario de inmovilizarme, me alentaba a realizar las cosas; pero esta semana simplemente me hizo cambiar y tener miedo.

Recuerdo que cuando niño había pocas cosas que me hacían abanicarme, que mis juguetes se perdieran, olvidar mi chamarra nueva en la escuela y la incertidumbre hacía el futuro… lo sé como un niño pues preocuparse de eso, pero a la falta de amigos, tenía que ocupar mi mente en algo. Algunos miedos desaparecieron y otros los sustituyeron, pero la incertidumbre hacía el futuro persistió.

Y aunque ese miedo era latente y molesto, supe como llevar, convivir y un poco congeniar con él; hasta esta semana. Desde hace tiempo quiero hacer el viaje GDL-DF sin escalas y como mi presupuesto no es mucho pensaba viajar en la línea más cómoda, sin embargo el poco tiempo de planeación y un presupuesto ajustado me hicieron pensar que no podía, tratando de conseguir un descuento de estudiante, siendo que yo de estudiante solo soy de la vida y en esa escuela no te dan ni credencial y mucho menos constancia de estudios; pero en fin; sin desviarme del tema, después de un pensar y analizar, darme cuenta que tenía miedo viajar al DF y aceptación del mismo; decidí que la ciudad monstruo aún no esta puede recibirme.

Es cierto tuve miedo, pero no a que me robaran, eso es lo de menos, a queme secuestraran ¿cómo explico que mi familia no es adinerada?, si soy un perdido de la vida (jajajaja), era miedo a la incertidumbre del futuro porque si voy al DF en este momento, solo sería un par de días y con las arcas personales muy angostas… y entonces entendí que la sensatez y madurez me forzó a planear mejor este viaje.

Así que sin miedo y con la maldita madurez, debo aprender a organizar mejor este tipo de situaciones, porque hay algo que sé, todos los días hay viajes por autobús y avión a la ciudad capital y yo llegaré como María Isabel y mi Rosa Isela, solo par vacacionar y gustoso regresar a la ciudad monstruo que por el momento ya me tiene harto.

Y aunque trato de aceptar mi decisión ¿por qué al saber que de cierta, estamos haciendo lo correcto, nos sentimos tristes?

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En etapas de austeridad, las personas suelen cambiar, redirigiendo sus proyectos de vida con la esperanza de que esto, sea solo una etapa, pudiendo retomar sus viejos hábitos para poder expandir su imaginación al infinito y más allá.

Y sin embargo, no hay marcha atrás, la realización de estas decisiones dejan marcas que nos hacen inercalar nuestras ideas y nuestro mundo simbólico, aunque esto agrede más que a otras personas, a nosotros mismo. Estos días la ciudad del pecado es un estado de sitio, donde nos vemos limitados a no traspasar los límites que lo Federal nos marca. Y aunque en ocasiones nos sentimos así en lo personal, limitados, porque uno simplemente cree perder el rumbo y tal vez sea así, suele aceptar la vida como premio de consolación y sus enceres que la hacen menos aburrida.

Esto implica un reajuste de planes, de aceptación por tus fallas y un empeño mayor para las próximas oportunidades. Y aunque se supone que no se debe vivir así, y a nuestra edad ya no se vive por momentos y trata uno de observar en su totalidad las expresiones humanas impresas, simplemente hay que parar, para no hacer más daño interno y lamer las heridas que día a día aparentan desaparecer, pero que al menor movimiento te recuerdan que están ahí.

En esta ocasión la Universidad no me reclutó en sus acediadas filas, pero eso no implica un desánimo perenne y es por eso que me pregunto: Si en ocasiones vemos hacía el pasado para analizar los errores, y siempre cuestionarnos; ¿Por qué en los momentos que debemos visualizar el futuro, no podemos?

Not about love


En el principio fue el tiempo de nadie, después pasó a ser el tiempo de Dios y por último se transformo en el tiempo del hombre; ¿cómo puedo describir estos tiempos? Primero todo era un desmadre, después la cultura parió creando simbólicamente a un Dios que lo regulaba todo y por último el hombre comenzó a creer que el podía regir todo… y es desde la Edad Media hasta el día de hoy donde nos encontramos.

Todo esto pasa cuando después de una tormenta descomunal el viernes/sábado gran parte de GDL pasa a ser la ciudad de nadie; donde árboles y cables se encuentran tirados por doquier, y la ciudad del pecado se encuentra en un estadío desastroso y más abstracto que su urbanística planeación.

Pero si una tormenta causa tantos efectos externos, ¿qué pasa cuando el clima interno hace que nos desesperemos en una oscuridad que en ocasiones se ilumina con una luna tan destellante que no nos detenemos a ver?

Porque una ciudad como GDL permanece despierta todo el tiempo y con sus luces en ocasiones fundidas hace que no nos detengamos a observar la luna y como esta ilumina nuestro andar, por banquetas y calles que son más seguras de lo que pensamos y donde una noche como la de domingo/lunes la ciudad del pecado está tan quieta, que el único ruido es el de la brisa en su roce con el follaje arbóreo que llega para refrescar estas tardes de calor en una ciudad de nadie.

Pero al estar en un
mute forzoso me pregunto ¿cuándo más quieto se encuentra el ambiente, es cuando más preparados debemos estar para la tormenta?